Adán y Eva y el Pecado Original. Capítulos 2 a 4 de Génesis. Biblia Nácar-Colunga. Ed.1944.

9 de octubre de 2021

Dejo un extracto para consulta de los capítulos 2 a 4 del Génesis, de la Biblia Nácar-Colunga, edición de 1944. No he incorporado todos los comentarios del autor al texto bíblico, sólo algunos. Si quiere verlos pormenorizados acceda a una copia de esta Biblia en los enlaces. También le dejo este otro enlace con más Biblias, de otros traductores, y cómo diferenciarlas si son buenas o no.

Quisiera dejar un comentario. La situación personal del masón y la del pagano consagrado al diablo, es la de Caín y no la de Adán y Eva, que compartimos todos por herencia (el Pecado Original). El resto de personas entramos dentro del ámbito personal de Abel.

Génesis 2, 4-24.

El Paraíso.

«Al tiempo de hacer Yave Dios la tierra y los cielos, 5 no había aún arbusto alguno en el campo, ni germinaba la tierra hierbas, por no haber todavía llovido Yave Dios sobre la tierra, ni haber todavía hombre que la labrase, 6 ni rueda que subiese el agua con que regarla; 7 formó Yave Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fué así el hombre ser animado. 8 Plantó luego Yave Dios un jardín en Edén, al oriente, y allí puso al hombre a quien formara. 9 Hizo Yave Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en el medio del jardín el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 10 Salía de Edén un río que regaba el jardín y de allí se partía en cuatro brazos. 11 El primero se llama Pisón, y es el que rodea toda la tierra de Evila, donde abunda el oro, 12 un oro muy fino y a más también bedelio y ágata; 13 el segundo se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Cus; 14 el tercero se llama Gidequel, y corre al oriente de Asia; el cuarto es el Perat. 15 Tomó, pues, Yave Dios al hombre, y le llevó al jardín de Edén para que lo cultivase y guardase, 16 y le dió este mandato: «De todos los árboles del paraíso puedes comer, 17 pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.» 18 Y se dijo Yave Dios: «No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda semejante a él»; 19 pues había Yave Dios traído ante Adán todos cuantos animales del campo y cuantas aves del cielo hizo de la tierra, para que viese cómo los llamaría, y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera; 20 y había dado Adán nombre a todas las bestias y a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre todos ellos no había para Adán ayuda semejante a él. 21 Hizo pues Yave Dios caer sobre Adán un profundo sopor; y dormido, tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar la carne, 22 y de la costilla que de Adán tomara formó Yave Dios a la mujer, y se la presentó a Adán. 23 Adán exclamó: «Esto sí que es ya hueso de mi hueso y carne de mi carne. Esto se llamará varona, porque del varón ha sido tomada. 24 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre. Y se adherirá a su mujer. Y vendrán a ser los dos una sola carne.»

Tentación, caída y primera promesa de redención.

25 Estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, sin avergonzarse de ello.» (Génesis 2, 4-25).

Génesis 3, 1-24.

«1 Pero la serpiente, el más astuto de cuantos animales del campo hiciera Yave Dios, dijo a la mujer:
«¿Conque os ha mandado Dios que no comáis de los árboles todos del paraíso?» 2 Y respondió la mujer a la serpiente: «Del fruto de los árboles del paraíso comemos, 3 pero del fruto del que está en medio del paraíso nos ha dicho Dios: «no comáis de él, ni lo toquéis siquiera, no vayáis a morir.» 4 Y dijo la serpiente a la mujer: «No, no moriréis; 5 es que sabe Dios que el día que de él comáis, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.» 6 Vió, pues, la mujer que el árbol era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable para alcanzar la sabiduría, y cogió de él fruto, y comió, y dió de él a su marido, que también con ella comió. 7 Abriéronse los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos cinturones. 8 Oyeron a Yave Dios, que andaba por el jardín al fresco del día, y se escondieron de Yave Dios Adán y su mujer, en medio de la arboleda del jardín. 9 Pero llamó Yave Dios a Adán, diciendo: «Adán, ¿dónde estás?» 10 Y éste contestó: «Te he oído en el jardín, y temeroso porque estaba desnudo, me escondí.» 11 «¿Y quién, le dijo, te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol de que te prohibí comer?» 12 Y dijo Adán: «La mujer que me diste por compañera me dió de él y comí.» 13 Dijo, pues, Yave Dios a la mujer: «¿Por qué has hecho eso?», y contestó la mujer: ; «La serpiente me engañó y comí.».
14 Dijo luego Yave Dios a la serpiente:
«Por haber hecho esto, Maldita serás entre todas las bestias Y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu pecho Y comerás el polvo todo el tiempo de tu vida.
15 Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer Y entre tu linaje (1) y el suyo; Este te aplastará la cabeza, Y tú le morderás a él el calcañal» (2).
16 A la mujer le dijo: «Multiplicaré los trabajos de tus preñeces; parirás con dolor los hijos, y buscarás con ardor a tu marido, que te dominará.»
17 A Adán le dijo: «Por haber escuchado a tu mujer, comiendo del árbol de que te prohibí comer, diciéndote: no comas de él: Por ti será maldita la tierra; con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida;
18 te dará espinas y abrojos, y comerás de las hierbas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido formado; ya que polvo eres, y al polvo volverás».
20 Adán llamó Eva a su mujer, por ser la madre de todos los vivientes. 21 Hízoles Yave Dios a Adán y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
22 Díjose Yave Dios: «He ahí a Adán hecho como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender su mano al árbol de la vida (nota: al otro árbol, el de la vida. Son dos), y comiendo de él, viva para siempre». 23 Y le arrojó Yave Dios del jardín de Edén, a labrar la tierra de que había sido tomado. 24 Expulsó a Adán, y puso delante del jardín de Edén un querubín (nota personal mía: este querubín es Lucifer), que blandía flameante espada (el espíritu de Lucifer), para guardar el camino del árbol de la vida (que es la Cruz de Cristo, «negarnos a nosotros mismos y seguirle»)«. (Génesis 3, 1-22).

(1) Nuestra palabra «linaje» no corresponde exactamente a la palabra hebrea aquí empleada, pues aquélla significa no sólo posteridad, que es lo que significa la palabra hebrea, sino también ascendencia; la hemos preferido, sin embargo, por ser de género masculino, y convenir mucho en este lugar hacer resaltar la contraposición que, de no distinguir entre los dos géneros, queda oscurecida.
(2) La palabra hebrea es la misma para la acción del linaje de la mujer contra la serpiente y para la de la serpiente contra el linaje de la mujer. En ambos casos debería traducirse del mismo modo. Sin embargo, como la palabra hebrea significa acechar o herir, prefiriendo esta úlrima significación, la matizamos de aplastar o de morder, según las circunstancias de la acción en el uno y el otro caso.

Génesis 4, 1-16.

Caín y Abel.

«1 Conoció Adán a su mujer, que «concibió y parió a Caín, diciendo: «He alcanzado de Yave un varón.» 2 Volvió a parir, y tuvo a Abel, su hermano. Fué Abel pastor y Caín labrador; 3 y al cabo de tiempo hizo Caín ofrenda a Yave de los frutos de la tierra, 4 y se la hizo también Abel de los primogénitos de su ganado, de lo mejor de ellos; y agradóse Yave de Abel y su ofrenda, 5 pero no de Caín y la suya. Se enfureció Caín y andaba cabizbajo; 6 y Yave le dijo: «¿Por qué estás enfurecido, y por qué andas cabizbajo? 7 ¿No es verdad que si obraras bien andarías erguido, mientras que si no obras bien, estará el pecado a la puerta? Cesa, que él siente apego a ti, y tú le dominarás a él.» 8 Dijo Caín a Abel, su hermano: «Vamos al campo.» Y cuando estuvieron en el campo, se alzó Caín contra Abel, su hermano, y le mató. 9 Preguntó Yave a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?» Contestóle: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?» 10 «¿Qué has hecho?—le dijo Yave—. La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra. 11 Ahora, pues, maldito serás de la tierra, que abrió su boca para recibir de mano tuya la sangre de tu hermano. 12 Cuando la labres, te negará sus frutos, y andarás por ella fugitivo y errante» (1). 13 Dijo Caín a Yave: «Insoportablemente grande es mi castigo. 14 Ahora me arrojas de la tierra cultivada; oculto a tu rostro, habré de andar fugitivo y errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.» 13 Pero Yave le dijo: «No será así. Si alguien matare a Caín, sería éste siete veces vengado.» Puso, pues, Yave a Caín una señal, para que nadie que le encontrase le matara. 16 Caín, alejándose de la presencia del Señor, habitó la región de Nod, al oriente de Edén.» (Génesis 4, 1-16).

(1) Está maravillosamente expresado el remordimiento del homicida, que, perseguido siempre por la imagen de su víctima y el temor de la venganza, huye, buscando lugar donde ocultarse.

 


Un saludo. Cuídense mucho.