Judaísmo Masonería

La figura del perro en las Sagradas Escrituras.

8 de marzo de 2021

Prólogo

La figura del perro solo en una ocasión hace referencia a la sodomía, por lo que no es figura alegórica de ésta, sino que encierra otro aspecto del pueblo que rinde culto a los ídolos (demonios). Perro, y también lobo, es aquel que, habiendo sido nacido del diablo, quiere cumplir y dar término a los deseos de su padre, homicida desde el principio (Juan 8, 44). Perro es aquel que ama y practica la mentira y el engaño combatiendo a Cristo y a los cristianos. Perro es el juez inicuo de (Lucas 18, 1-8) que cree merecer estar por encima de Dios y del bien y del mal, y tener potestad para decidir sobre el destino de la propia vida ajena.

Salmos 21 (Antiguo Testamento)

Sagrada Biblia Platense de Monseñor Straubinger. (1951).

«17 Porque me han rodeado muchos perros; una caterva de malvados me encierra;
han perforado mis manos y mis pies;
18
 puedo contar todos mis huesos.
Entretanto, ellos miran, y al verme se alegran.
19 Se reparten mis vestidos, y sobre mi túnica echan suertes.
20 Mas Tú, Yahvé, no estés lejos de mí; sostén mío, apresúrate a socorrerme.
21 Libra mi alma de la espada, mi vida del poder del perro.
22 Sálvame de la boca del león; de entre las astas de los bisontes escúchame.»

– Salmos 21, 17-22.

Sagrada Biblia Nácar – Colunga. (1ª Ed. de 1944).

«17 Me rodean como perros, | me cerca una turba de malvados, | han taladrado mis manos y mis pies,
18 Puedo contar todos mis huesos. | Y ellos Me miran, me contemplan.
19 Se han repartido mis vestidos | y echan suertes sobre mi túnica.
20 Tú, pues, ¡oh Yave!, no retrases tu socorro, | apresúrate a venir en mi auxilio.
21 Libra mi alma de la espada. | A mí, desolado, líbrame del poder de los perros,
22 Sálvame de la boca del león, | sálvame de los cuernos de los búfalos.»

Salmos 21, 17-22.


Apocalipsis 22

Juicio Final, por de B. Hans Memling (1467-1470).

» 14 Bienaventurados los que lavan sus túnicas, para tener derecho al árbol de la vida, y a entrar por las puertas que dan acceso a la ciudad. 15 Fuera perros, hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras, y todos los que aman y practican la mentira. 16 Yo, Jesús, envié a un ángel para testificaros estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella brillante de la mañana. 17 Y el Espíritu (Santo) y la Esposa (la Iglesia) dicen: Ven. Y el que escucha diga: Ven. Y el que tenga sed venga, y el que quiera tome gratis el agua de la vida (que es el Espíritu Santo)

Apocalipsis 22, 14-17.

Comentario de Mons. Straubinger.

Comentario a (Apoc.22, 15): En esta lista, como en 21, 8, se pone el acento más aún que en los pecados, en la doblez e infidelidad, pues los celos del Amor ofendido son “duros como el infierno” (Ct. 8, 6). De ahí que los perros, más que a los sodomitas como en Dt. 23, 18, designan aquí a los de Filisteos 3, 2, que en Gálatas 2, 4 se llaman falsos hermanos (cf. 2 Tm. 3, 5). El Señor lo usa para los paganos en Mt. 15, 22, queriendo solamente probar la fe de la cananea. Más fuerte es el sentido que le da en Mateo. 7, 6 aplicándolo a los que sería inútil evangelizar, pues rechazando la Palabra de amor de Dios (Jn. 12, 48) se excluyen de la sangre salvadora del Cordero (v. 14) y bien merecen el nombre de perros.

Carta de San Pablo a los Corintios

 «16 ¿No sabéis que quien se allega a una meretriz (espíritu impuro) se hace un cuerpo (voluntad) con ella? Porque serán dos, dice, en una carne (en una misma voluntad). 17 Pero el que se allega al Señor se hace un espíritu con Él. 18 Huid la fornicación. Cualquier pecado que cometa un hombre, fuera de su cuerpo queda; pero el que fornica peca contra su propio cuerpo. 19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que, por tanto, no os pertenecéis? 20 Habéis sido comprados (rescatados) a alto precio (de la tiranía del demonio). Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.»

1 Corintios 6, 16-20.

Comentario de Monseñor Straubinger.

Versículo. 17. Un mismo espíritu, por participar de la divina naturaleza mediante la gracia. Cf. 6, 23; 2 Pe. 1, 4. “De la naturaleza del amor es transformar al amante en el amado; por consiguiente, si amamos lo vil y caduco nos hacemos viles e inestables… ” (S. Tomás).


Dejo un último ejemplo.

Un saludo. Cuídense mucho.