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«Eres huerto cerrado, hermana mía, esposa; manantial cerrado, fuente sellada.” (Cantar de los Cantares 4,12).

22 de febrero de 2021

Diciemebre 18, 2019. (bottegadivina.wordpress.com).

The Annunciation, by Fra Filippo Lippi, (about 1450).

Cantar de los Cantares 4, 12.

12 [6263] Eres huerto cerrado, hermana mía, esposa; manantial cerrado, fuente sellada”

(Cantar de los Cantares 4, 12)
(Biblia Platense de Mons. Straubinger)

[6263] 12. Huerto cerrado y fuente sellada: bellas imágenes de la Iglesia cerrada y sellada para el mundo y reservada únicamente, como debía serlo Israel separado de las naciones, al amor de su divino Esposo. En ella debe conservarse intacto el tesoro recibido de Dios en depósito: la sana doctrina, la Sagrada Escritura, los sacramentos (cf. I Timoteo 6, 20). Véase versículo 15 y nota. Muchos Padres entienden figurada aquí la virginidad como en 2, 1 (azucena del valle). A imitación de la bienaventurada Virgen María cada virgen es un jardín cerrado, una fuente sellada por el Todopoderoso con la gracia de la virginidad, de la pureza, del pudor, de la modestia. Una virgen, dice San Ambrosio, es un jardín inaccesible a los ladrones; se parece a una viña en flor, derrama el perfume de sus virtudes y es bella como la rosa.

«12 Eres jardín cercado (2), hermana mía, esposa, eres jardín cercado, fuente sellada.»

(Cantar de los Cantares 4, 12)
(Biblia Nácar-Colunga, Edición 1944)

(2) Los frutos que luego describe se hallan protegidos contra las incursiones de las bestias. Lo contrario se dice en Is. 5, 5 s. de la viña que representa a Israel rebelde a su Dios. Algunos autores quieren corregir el texto, y leer fuente en vez de jardín. Fuente sellada: Y, por tanto, que guarda sus aguas puras y frescas. Los encantos del agua corriente son grandes en Palestina por la misma escasez de ellas; donde brota una fuente, allí se forma un pequeño oasis. El poeta se complace en describirnos el jardín lleno de árboles y plantas aromáticas que producen estas aguas de la fuente. Semejante imagen es muy usual en los Sapienciales para describir los frutos de la Sabiduría, y el profeta Isaías junta estas dos imágenes para pintar la riqueza y la dicha de Israel en la edad mesiánica. (58, 11.)

La Santísima Trinidad, la Virgen y santos, por Corrado Giaquinto (Hacia 1755).

Cantar de los Cantares 6, 9; 6, 10.

«¿Quién es ésta, que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible y majestuosa como un ejército formado en batalla?»

(Cantar de los Cantares 6, 10)
(bottegadivina.wordpress.com)

«9 [6286]¿Quién es esta que avanza como la aurora, hermosa como la luna, pura como el sol, temible como batallones de guerra?»

(Cantar de los Cantares 6, 10)
(Biblia Platense de Mons. Straubinger)

[6286] 9. Avanza: Otros: tiende la vista. Algunos ponen este verso en boca del Esposo. Según otros, siguiendo el sentido del versículo anterior. El coro, al ver acercarse a los Esposos, prorrumpe en expresiones de admiración a la belleza de la Esposa. Ella les responde con algo que parece referirse a la inauguración del Reino mesiánico, la Iglesia, cuya belleza es comparada a la aurora y a la luna; pues así como estas reciben su luz mediante el sol, así la belleza de la Iglesia proviene del sol Jesucristo.

«10 ¿Quién es ésta que se alza como aurora (3), | hermosa cual la luna, espléndida como el sol, terrible como escuadrones ordenados?»

(Cantar de los Cantares 6, 10)
(Biblia Nácar-Colunga, Edición 1944)

(3) En esta sección, el coro, al ver acercarse a los Esposos, prorrumpe en expresiones de admiración a la belleza de la Esposa; ella les responde con algo que parece referirse a la inauguración al reino mesiánico; vuelve el coro a tomar la palabra para entonar un canto a la belleza de la Esposa; al coro sigue el Esposo con otro canto, y termina con un éxtasis de amor de la Esposa


Proverbios 31, 28-30.

«Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Dios, ésa será alabada.»

(Proverbios 31, 28-30)
(bottegadivina.wordpress.com)

«28Álzanse sus hijos, y la llaman bendita. La ensalza también su marido: 29 [6108] “Muchas hijas obraron proezas; pero tú superas a todas.” 30 [6109] Engañosa es la belleza, y un soplo la hermosura. La mujer que teme a Yahvé, esa es digna de alabanza.»

(Proverbios 31, 28-30)
(Biblia Platense de Mons. Straubinger)

[6108] 29. Todo el poema, especialmente este versículo, pinta, en sentido figurativo, a la Santísima Virgen, la mujer fuerte por excelencia.

[6109] 30. Engañosa es la belleza; pero la mujer que teme a Dios, cuenta con la gracia divina que hace hermosa su alma. Como ramillete de otros avisos útiles para la mujer, señalamos estos textos: Proverbios 11, 22; Eclesiastés 7, 27; Eclesiástico capítulos 9, 25 y 26; Judit 13; Lucas 8, 2 s.; I Corintios capítulo 7; capítulo 11, 4-7; 14, 34 s.; Filipenses 4, 3; Ef. 5, 22-33; I Timoteo 2, 9-15; 5, 2-16; I Pedro 3, 1-7, etc.

«28 Alzanse sus hijos y la aclaman bienaventurada, y su marido la ensalza. 29 «Muchas hijas han hecho proezas, pero tú a todas sobrepasas.» 30 Engañosa es la gracia, fugaz la belleza; la mujer que teme a Dios, ésa es de alabar.»

(Proverbios 31, 28-30)
(Biblia Nácar-Colunga, Edición 1944)

María, el Niño Jesús y San Juan Bautista.

Salmos 45 (Vulg. 44) 7-17.

«7 Tu trono, ¡oh Dios!, es por los siglos eterno, y cetro de equidad es el cetro de tu reino.
8 Amas la justicia y aborreces la iniquidad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con el óleo de la alegría, más que a tus compañeros.
9 Mirra, áloe, casia, exhalan tus vestidos, y el sonido de los instrumentos de cuerda te alegra en tus marfileñas estancias.
10 Hijas de reyes figuran en tu corte, y a tu diestra está la reina, oro de Ofir.
11 Oye, hija, mira, dame tu oído. Olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre,
12 Y deja que se prende el rey de tu hermosura. Pues que él es tu señor, sírvele a él.
13 La hija de Tiro con dones, los ricos del pueblo, buscarán tu favor.
14 Enteramente gloriosa es dentro la hija del rey; su vestido es tejido de oro de diversos colores.
15 Por sobre recamados tapices es llevada al rey; detrás de ella las vírgenes, sus amigas, son introducidas a ti.
16 Acompañadas de músicas y júbilo, entran en el real palacio.
17 A tus padres sucederán tus hijos, los constituirás príncipes por toda la tierra.
18 Yo quisiera hacer tu nombre celebrado por generaciones y generaciones. ¡Alábente, pues, los pueblos por los siglos eternos!»

(Salmos 45 (Vulg. 44) 7-17)
(Biblia Nácar-Colunga, Edición 1944)

«7 [4604] Tu trono, oh Dios, es por los siglos y para siempre; el cetro de tu reino es vara de justicia.
8 [4605] Tú amas la justicia y detestas la maldad; por esto, oh Dios, el Dios tuyo te ungió, entre todos tus semejantes, con óleo de alegría.
9 [4606] Mirra y áloes y casia exhalan tus vestidos desde los palacios de marfil donde te alegraron.
10 [4607] Hijas de reyes vienen a tu encuentro; a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro de Ofir.
11 [4608] Oye, hija, y considera; aplica tu oído; olvida a tu pueblo y la casa de tu padre.
12 [4609] El rey se prendará de tu hermosura; Él es tu Señor: inclínate ante Él.
13 Ante ti se inclinará la hija de Tiro con dádivas, y los más ricos de la tierra solicitarán tu favor.
14 [4610] Toda hermosa entra la hija del rey, vestida de tela de oro.
15 [4611] Envuelta en manto multicolor es llevada al rey; detrás de ella son introducidas a ti, las vírgenes, sus amigas;
16 son conducidas alegremente y, dichosas, entran en el palacio del rey.
17 [4612] Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres; los establecerás príncipes sobre toda la tierra.
18 [4613] Haré tu nombre memorable de edad en edad; sí, los pueblos te ensalzarán por los siglos de los siglos.»

(Salmo 44 (45) 7-17)
(Biblia Platense de Mons. Straubinger)

«7 [4604] Tu trono, oh Dios, es por los siglos y para siempre; el cetro de tu reino es vara de justicia.«

[4604] 7. Obsérvese que aquí y en el versículo 8 el Mesías es llamado Dios y que San Pablo utiliza este versículo en Hebreos 1, 8-9, para demostrar la superioridad de Cristo sobre los ángeles, siendo también uno de los textos citados en la Encíclica “Quas Primas” de Pío XI acerca de la dignidad de Cristo Rey. Sobre el cetro o vara cf. Salmos 2, 8 s.; 109, 2; Isaías 9, 6; 11, 1-4; Daniel 7, 14, etc.

«8 [4605] Tú amas la justicia y detestas la maldad; por esto, oh Dios, el Dios tuyo te ungió, entre todos tus semejantes, con óleo de alegría.»

[4605] 8. Detestas: Cf. Salmo 138, 21 s. y nota. Esto explica la implacable antinomia que vemos por ej. en el Magníficat, según el cual, a la misericordiosa exaltación de los que menos la pretenderían, seguirá la más tremenda confusión de todos los soberbios (cf. Salmo 109, 5 s.). Oh Dios, el Dios tuyo te ungió: Como observa Dom Puniet, este pasaje es paralelo al de 109, 1: “Dijo Yahvé a mi Señor: siéntate a mi diestra”, que San Pablo cita en Hebreos 1, 13, esto es a continuación del versículo 7 (cf. nota anterior). Así lo entendió también San Jerónimo, al decir que el primero de los dos Nombres divinos está en vocativo y el segundo en nominativo. Varios autores modernos, considerando esto incompatible con el sentido histórico que atribuyen al Salmo como escrito para alguno de los reyes de la familia davídica, se esfuerzan en poner el primer Elohim con minúscula, o suponerlo en genitivo, y en aplicar el segundo al Padre, como si allí se dijese: “Yahvé, tu Dios”. Todo ello no solucionaría la dificultad, pues siempre quedaría en pie la afirmación de que el trono de este Rey subsistirá eternamente (versículo 6), cosa que por otra parte se repite mucho en Salmo 71; en 92, 2, etc., y en tantos pasajes de los profetas (cf. Isaías 32, 1) y que no puede explicarse de ningún rey, aunque fuese davídico. Es de agregar que entonces quedaría más oscura la atribución no davídica de este Salmo (cf. versículo 9 y nota; Salmo 41, 1 y nota), siendo además difícil suponerlo dirigido históricamente a ningún rey posterior a Salomón, después de verse caer las grandes esperanzas puestas en este, y dividido su reino (cf. Salmo 71, 5 y nota). Acerca del “trono y reino” aquí anunciados (versículo 7) dice Ubach que se manifestarán esplendorosamente en el momento del juicio universal y perdurarán para siempre. “Con óleo de alegría”: Esa alegría de Cristo, superior a toda otra, es la misma que Él nos ofrece desde ahora como un bálsamo divino que, viniendo del Padre y pasando por Él, se derrama sobre nosotros. Cf. Juan 15, 11; 16, 24; 17, 13 y 24.

«9 [4606] Mirra y áloes y casia exhalan tus vestidos desde los palacios de marfil donde te alegraron.»

[4606] 9. La mirra, etc., recuerda el exquisito aroma que exhala desde el principio el Esposo del Cantar (Cantar de los Cantares 1, 3). Los palacios de marfil son mencionados en la Biblia con respecto a Samaria (cf. III Reyes 22, 39; Amós 3, 15), la capital del Israel del norte, cuya reunión con Judá anunciaron los profetas (cf. Ezequiel 37, 15 ss.; Isaías 11, 12, etc.). Donde te alegraron (algunos añaden: las cítaras): “¿Dónde lo alegraron a este Rey triunfante sino en los palacios de su Padre que le sentó a la diestra y le hizo Señor después de sacarlo del sepulcro?” Cf. Hechos 2, 23 y 36.

«10 [4607] Hijas de reyes vienen a tu encuentro; a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro de Ofir.»

[4607] 10. Hasta aquí el salmista habla al Esposo, pues la reina es mencionada en tercera persona y solo en el versículo 11 habla con ella. Las hijas de reyes que vienen al encuentro del Esposo parecen formar el cortejo de la esposa (cf. versículo 15; Cantar de los Cantares 6, 8 s.; Mateo 25, 1; I Tesalonicenses 4, 16 s.). A tu diestra… la reina: En sentido literal véase versículos 1 y 11 y el elogio de la esposa en Cantar de los Cantares 4 y 6. Cf. III Reyes 2, 19. En cuanto al sentido acomodaticio, observa Fillion que este Salmo es recitado en todas las fiestas de María, y Grignion de Montfort, recientemente canonizado, piensa que, en la segunda venida de Jesús, María a quien mira como la primera coronada en el Reino de Cristo triunfante (cf. 5° misterio del Rosario), ha de ser un medio “para que los hombres amen y conozcan a su divino Hijo”, y entonces “la llamarán dichosa todas las generaciones” (Lucas 1, 48). Vestida de oro: Véase versículo 10. Ofir, es nombre de un nieto de Éber (Génesis 10, 29) y señala un país no ubicado hoy con certeza, probablemente la costa oriental de África. De él hacía traer Salomón el oro más precioso (cf. III Reyes 9, 28 y nota). En Isaías 13, 12 (texto hebreo) vuelve a mencionarse este oro al hablar de los grandes acontecimientos del gran día del Señor, día de la venganza contra los enemigos del Rey, aludidos aquí en el versículo 6.

«11 [4608] Oye, hija, y considera; aplica tu oído; olvida a tu pueblo y la casa de tu padre.»

[4608] 11. Oye, hija, etc.: No puede dudarse que esta es la misma esposa y reina del poema. En el fondo histórico es fácil comprender el consejo dado a una princesa extranjera de que olvide su pueblo y su casa para seguir al esposo. En el terreno profético si bien, como dice Desnoyers, “todo lo que concierne a la nueva esposa, se presenta en un texto mal conservado, difícil, y las interpretaciones son sumamente diversas”, Vaccari muestra con claridad, en la reina y sus damas respectivamente, a Israel y las naciones (versículos 1 y 10), y recuerda las bodas del Mesías con la nación regenerada, “compuesta de una parte elegida de Israel y de las naciones convertidas al Evangelio”. Un piadoso comentarista anónimo del siglo XVIII, autor de ocho tomos sobre los Salmos, aplica las palabras olvida a tu pueblo, etc., a la conversión de Israel, diciéndole: “Olvida la sinagoga… Desecha el vano temor de desobedecer a Moisés. Él no escribió sino para anunciar al Mesías” (cf. Génesis 12, 1; Hechos 21, 20 s.; Romanos 11, 25 s.). Callan dice que “debemos entender por la esposa a la Iglesia del Antiguo Testamento, traída a perfección por su unión con Cristo”. Dom Puniet menciona aquí el texto de Oseas 2, 13-20. En cuanto a los que dicen simplemente que se trata de Israel hecha universal en la Iglesia actual, ello parece más bien cortar la dificultad que resolverla, pues la nación israelita, lejos de continuar hoy como pueblo escogido, fue rebelde y rechazada (cf. Isaías 54, 1 y nota), y a raíz de ello San Pablo anunció el envío de la salvación a los gentiles, a quienes explayó el misterio del Cuerpo místico (Hechos 28, 25 ss. y notas), como designio que había estado oculto desde toda la eternidad, es decir, ajeno a la vocación de Israel (Efesios 3, 9; Col. 1, 26; cf. Hebreos 8, 4 y nota). Es este uno de esos puntos interesantes y misteriosos sobre los cuales, como lo señala el Pontífice Pío XII, “se puede y debe ejercer libremente la agudeza e ingenio de los intérpretes católicos”, los cuales “en manera alguna deben arredrarse de arremeter una y otra vez en las difíciles cuestiones todavía sin solución” (Encíclica “Divino Afflante Spiritu”).

«12 [4609] El rey se prendará de tu hermosura; Él es tu Señor: inclínate ante Él.
13 Ante ti se inclinará la hija de Tiro con dádivas, y los más ricos de la tierra solicitarán tu favor.»

[4609] 12 s. Texto incompleto, diversamente vertido. Tu Señor: hebreo Adonai, tu dueño, como Esposo. Por eso: inclínate ante Él (cf. III Reyes 1, 16), y, entonces, ante ti se inclinará, etc. (versículo 13). Así Calès, Ubach, etc. Otros traducen: si Él es tu Señor te servirán, etc. El sentido, como anota el nuevo Salterio Romano, es que la esposa se entregue toda al Rey, de donde ella misma recibirá honores. Aun la rica Tiro, la rival de Jerusalén, y que se alegró de su ruina (Ezequiel 26, 1 y nota), vendrá simbolizando el homenaje de todas las naciones. Tu favor: literalmente: tu faz.

«14 [4610] Toda hermosa entra la hija del rey, vestida de tela de oro.«

[4610] 14. La hija del rey: Se supone que es la misma reina del versículo 10. Entra: Así lee el nuevo Salterio Romano, lo cual parece una acertada aclaración de este texto oscuro, pues la lección adentro se atribuye a error de copista y choca con el contexto, ya que la reina no está aún en el interior, sino que precisamente se indicaría aquí su ingreso, con bellas vestiduras (cf. Apocalipsis 19, 8), en el palacio del Rey, al cual entran también tras ella sus amigas (versículos 15-16). Cf. Salmo 101, 17 y nota. Otros leen: bajo sus joyas (Calès), o, en corales (Wutz, Ubach), o, perlas engastadas en oro son sus vestidos.

«15 [4611] Envuelta en manto multicolor es llevada al rey; detrás de ella son introducidas a ti, las vírgenes, sus amigas;
16 son conducidas alegremente y, dichosas, entran en el palacio del rey.«

[4611] 15. Detrás de ella: Variante adoptada por las mejores versiones en vez de con él o del dativo a ti, que chocaría con la mención del Rey en tercera persona, que hace el versículo 16. Las vírgenes, etc.: Las naciones amigas de Israel. Cf. Mateo 25, 32 y 41; 10, 42.

«17 [4612] Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres; los establecerás príncipes sobre toda la tierra.«

[4612] 17. Algunos (cf. Dom Puniet) consideran que este final va dirigido a la esposa, a quien se prometería hijos en lugar de sus padres que debió abandonar (versículo 11) por seguir al Esposo. En lugar de sus padres ingratos tendrá hijos fieles y la promesa de Éxodo 19, 6 será reiterada en I Pedro 2, 9. Cf. Romanos 11, 25 s. Sin embargo, casi todos lo refieren al Rey Mesías. En el lugar de sus padres según la carne (Romanos 9, 3), esto es, Abrahán y los patriarcas y el mismo rey David, estarán aquellos príncipes que “formarán la más augusta de las prosapias reales” (cf. Mateo 8, 11 s.), y Él “repartirá entre ellos el gobierno del mundo, puesto que su reino es universal (Apocalipsis 1, 6)” (Fillion). Cf. Lucas 19, 17 ss.; Apocalipsis 5, 10 y 20, 6.

«18 [4613] Haré tu nombre memorable de edad en edad; sí, los pueblos te ensalzarán por los siglos de los siglos.»

[4613] 18. Haré tu nombre memorable: Así dice el Texto Masorético como si hablase aquí el salmista aludiendo a que su poema será para ello un monumento “aere perennius”, con harto mayor motivo que los del pagano Horacio. No debemos olvidar que, como vimos en el versículo 1, es el divino Padre en persona quien, habla aquí por boca del salmista. Muchos traductores optan sin embargo por el plural, “recordarán”, según los LXX y otras versiones, en cuyo caso aludiría directamente al alcance universal de la alabanza. Cf. Salmos 21, 31; 71, 11 y 17; Malaquías 1, 11 ss.


Artículo extraído de bottegadivina.wordpress.com, y también copiado en

Un saludo. Cuídense mucho.

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En el artículo de bottegadivina.wordpress.com hay un versículo que he puesto en una entrada aparte, no aquí, ya que creo que no trata sobre María Santísima, sino sobre Cristo.

El versículo de bottegadivina es el siguiente:

««Porque es un hálito del poder divino y una emanación pura de la gloria de Dios omnipotente, por lo cual nada manchado hay en ella… los frutos de la sabiduría son las virtudes, porque ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, las virtudes más provechosas para los hombres en la vida.» Sab 7,8 -8,7«

Y que he recogido y ampliado en el siguiente enlace: Sabiduria, capítulo 7, y también copiado en uncatolicoperplejo.wordpress.com.

Un saludo. Cuídense mucho.