«Eres huerto cerrado, hermana mía, esposa; manantial cerrado, fuente sellada.” (Cantar de los Cantares 4,12).

Huerto cerrado y fuente sellada: imágenes de la Iglesia cerrada y sellada para el mundo y reservada al amor de su divino Esposo. En ella debe conservarse el tesoro recibido de Dios: la sana doctrina, la Sagrada Escritura y los sacramentos (I Timoteo 6, 20).