Últimos Tiempos

«Y habrá hambre y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores.» – Mateo 24, 7-8.

22 de agosto de 2026

Inusual actividad sísmica

Este verano de 2026 está habiendo una inusual actividad sísmica en todo el mundo. Comenzó el 24 de junio, en cuestión de pocas horas, cuatro terremotos de magnitudes entre 7,2 y 7,5 en distintos puntos del planeta: Venezuela, California, Japón y Chile. En Filipinas dos terremotos de gran magnitud los días 8 y 26 de junio. En Nápoles, Italia, dos de cierta entidad los días 31 de julio y 10 de agosto. En Colombia uno de magnitud 7,4 también el 10 de agosto. En Indonesia el 14 de agosto otro de magnitud 7,7 con fuertes réplicas. En la provincia de Granada, España, varios de entidad moderada los días 15, 18 y 20 de agosto. En Perú el 20 de agosto uno de magnitud 7,2 en la región andina de Ayacucho.

En las Sagradas Escrituras se nosavisa de la señal, en forma de terremotos y hambres, del «comienzo de los dolores». Lo que en el luciferino globalismo denominan como «Great Reset»: grandes desatres de agenda, planificados colapsos y el exterminio de todo cristiano y opositor al NOM siguiendo el método que vimos en el régimen de Pol Pot y su Jemeres Rojos (esto es, la masonería camboyana).

«21 Porque habrá entonces una tan gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, 22 y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría;» – Mateo 24, 21-22.


Señal del «comienzo de los dolores»

«4 Y Jesús les respondió: Cuidad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, y dirán: Yo soy el Mesías, y engañarán a muchos. 6 Oiréis hablar de guerras y de rumores guerreros; pero no os turbéis; porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. 7 Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en diversos lugares; 8 pero todo esto es el comienzo de los dolores.» – Mateo 24, 4-8.

«8 Y El les dijo: Mirad que no os dejéis engañar, porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: «Soy yo», y: «El tiempo está cerca». No los sigáis. 9 Cuando oyereis hablar de guerras y revueltas, no os aterréis; porque es preciso que sucedan estas cosas primero, pero aún no vendrá luego el fin. 10 Entonces les decía: Se levantará nación contra nación y reino contra reino, 11 habrá grandes terremotos, y en diversos lugares hambres, pestes, espantos (prodigios aterradores) y grandes señales del cielo.» – Lucas 21, 8-11.

Profecía de Nª Sra. de La Salette (1846)

«París será quemado y Marsella engullida. Varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se verá más que ruido de armas y blasfemias.» – Nª Sra. de La Salette (1846).

«Se cambiarán las estaciones. La Tierra no producirá mas que malos frutos. Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos que tragarán montañas, ciudades, etc.» – Nª Sra. de La Salette (1846).

«Ay de los habitantes de la Tierra!. Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales; tempestades que arruinarán cuidades; terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire (demonios en el aire);» – Nª Sra. de La Salette (1846).

Habrá un gran terremoto

«12 Y vi cuando abrió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto, y el sol se puso negro como un saco de crin, y la luna entera se puso como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como deja caer sus brevas la higuera sacudida por un fuerte viento.» – Apocalipsis 6, 12-13.

«17 El séptimo (ángel) derramó su copa en el aire, y salió una poderosa voz del templo, desde el trono [en el cielo] que decía: “Hecho está”. 18 Y hubo relámpagos y voces y truenos, y se produjo un gran terremoto cual nunca lo hubo desde que hay hombres sobre la tierra. Así fue de grande este poderoso terremoto. 19 Y la gran ciudad (la globalista Babilonia) fue dividida en tres partes, y las ciudades de los gentiles cayeron, y Babilonia la grande fue recordada delante de Dios, para darle el cáliz del vino de su furiosa ira. 20 Y desaparecieron todas las islas, y no hubo más montañas. 21 Y cayó del cielo sobre los hombres granizo (piedras/demonios) del tamaño de un talento; y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo, porque esta plaga fue sobremanera grande.» – Apocalipsis 16, 17-21.


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